La Justicia
de San Francisco aplicó graves penas a dos de los tres involucrados por la
muerte de Diego Alejandro Cavalo, un
hombre de 32 años oriundo de La Tordilla, quien fue víctima de un homicidio en
2024, en Arroyito. En esa oportunidad recibió al menos tres balazos mientras
circulaba en un auto Chevrolet Corsa junto a su hermana y otra persona.
Los
agresores viajaban en una camioneta 4x4. Se trata de Daniel Alberto Almada, quien fue condenado a 22 años de cárcel por
delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego y amenazas, y Jessica Reta, hallada coautora del mismo
hecho, a quien se le impusieron 19 años de prisión. Además, hubo una tercera
involucrada, Sabrina Marlene Ruiz Díaz,
que recibió una pena de dos años de pena de ejecución condicional por el delito
de falso testimonio.
El
juicio se desarrolló en la Cámara del Crimen de los Tribunales de San
Francisco.
Planificación
Durante el
juicio se concluyó que tanto la conducta de Almada como de Reta fue planificada
y ejecutada con intención de matar, en un contexto de agresión previa y uso de
armas que se fue dando en distintos lugares de Arroyito, entre ellos un boliche
y la terminal de ómnibus.
“Actuaron
con intención y conocimiento, sin estado de inconsciencia y con conducta
impulsiva y premeditada”, destaca uno de los informes que se leyó en sala,
descartando, a su vez, alteraciones psicopatológicas en ambos imputados y
confirmando su capacidad de comprender y dirigir las acciones.
Un choque
de vehículos motivó la violencia
Según la
acusación, esa noche tanto Almada, Reta y Ruiz Díaz circulaban en camioneta y
motocicleta portando armas de fuego y realizando amenazas e intimidaciones en
diferentes lugares públicos.
En un
momento de la madrugada, hubo un cruce con Cavalo quien circulaba en un
automóvil acompañado por otras personas en inmediaciones a un boliche ubicado
en avenida Mariano Moreno a metros de Castro Barros.
La camioneta
Amarok, según testigos, cruzó en rojo e impactó contra este vehículo generando
luego una discusión. Almada salió con el arma en mano, una pistola 9 mm. y
disparó en varias ocasiones a punto tal de causar la muerte del conductor en un
acto con intención homicida.
Cavalo
recibió un disparo en la región subescapular, perforando su pulmón, arteria
pulmonar, bronquio, aorta y mediastino. La autopsia determinó que el disparo
fue a corta distancia, entre 1 y 3 metros, con un calibre mayor que tiende a
seguir línea recta. Se evidenció, además, que hubo más de un disparo, con
lesiones secundarias por esquirlas.
La
víctima siguió manejando y luego fue pasado a la parte trasera del vehículo.
Cuando el grupo arribó finalmente a La Tordilla, ya había muerto.
Tanto
Almada como Reta confirmaron su participación en el homicidio durante el
juicio. El primero afirmó que estuvo en un boliche y participó de peleas,
portando además un arma de fuego que luego ocultó. La mujer, en tanto, declaró
que el día empezó con una pelea y que no tuvo intención de matar, creyendo que
los disparos efectuados por su compañero eran al aire.